La mayoría de los sueños casi siempre son premonitorios, basándose en el sentido de que avisan de un acontecimiento o hecho por suceder. Pero ¿cómo se interpretan los sueños?
El sueño es una función vital, sin una vida onírica mientras se duerme, un ser humano no sería capaz de sobrevivir. No tiene nada que ver la vida nocturna con la propensión al sueño, por lo que en estado de vigilia también se puede soñar.
No se hace referencia al hecho de imaginar, especular, querer, esperar o desear sino a aquellos sueños que se tienen estando despiertos, son cortos instantes de evasión donde el espíritu va a la deriva, se libera, son aquellos instantes en los que nos encontramos inmersos en un estado que se situaría entre la vigilia y el sueño en sí.
Momentos en los que nos alejamos de la realidad y deben repetirnos varias veces la misma cuestión o frase para que la comprendamos, entendamos y reaccionemos.
¿Por qué soñamos?
Los neurólogos dan la afirmación de que la función del sueño es el resultado de nuestra actividad orgánica y cerebral. Psicoanalistas freudianos dicen que la misma tiene fantasmas y efectos compensatorios que produce la “libido”, una palabra latina cuyo significado es deseo, que se entiende aquí como energía de las tendencias e instintos que componen el fondo de la personalidad.
Psicoanalistas jungianos dan la explicación de que nuestros sueños portan mensajes simbólicos, donde la explicación de ellos es un medio para llegar a conocernos a nosotros, nos pueden ayudar a orientarnos al tener problemas materiales o psíquicos o bien cuando se atraviesan momentos confusos.
Las culturas antiguas entendían los sueños como mensajes que enviaban los dioses para guiarles, prevenirles, iluminarles y advertirles.
De todo lo anterior se puede deducir que los sueños son el resultado de nuestras propias funciones orgánicas y cerebrales, pudiendo ser fruto de nuestros deseos sean inhibidos o satisfechos, que pueden ser portadores de mensajes con simbolismo, manifestándose para avisar de situaciones, prevenirnos de acontecimientos o circunstancias futuras donde el desciframiento y la interpretación de los mismos hacen que estemos preparados para vivirlos de forma sabia y serena.
Se debe prestar atención a los sueños, a esa vida onírica que todos poseemos, siendo la misma un medio que hace estar en comunicación y relación con nosotros mismos o con aquello que se considera “lo absoluto”.
¿Cómo interpretar sueños?
Para llegar a una buena interpretación un método aconsejable es el de redactar un diario, cada vez que recordemos un sueño, escribirlo en una libreta es una buena práctica, sin olvidar ponerle la fecha exacta para llevar un orden establecido.
Al escribirlo hay que evitar los tecnicismos, solo plasmar lo que se ha vivido y sentido en él, así quedaremos libres y podremos reflexionar sobre su significado y los símbolos que aparecen. Cuando se vuelva a los sueños escritos se encontrarán concordancias, nexos y analogía entre todos(o en la gran mayoría). Cada uno de los sueños que tenemos son un enigma en sí mismos, por lo que tan solo nosotros podemos dar una interpretación exacta de ellos.
Siempre se puede recurrir a diccionarios de símbolos, que resuelvan nuestras dudas.
¿Tienen un sueño inherente nuestros sueños?
Mientras se duerme nos encontramos inmersos en una fase de sueño que puede albergar de 4 a 5, como mínimo, al no memorizarlos no somos conscientes de ello. En ocasiones, en el momento en el que nos despertamos estamos desubicados, es un breve periodo como consecuencia del sueño.
En determinados momentos no dejamos de recordar un hecho o una situación que ha tenido lugar en el sueño y otras veces la situación o el hecho puede incluso repetirse durante varias noches, persiguiéndonos y siendo inoportuno. A dichos sueños hemos de prestarle una atención especial, aquellos que nos dejan marca suelen ser los que contengan el mensaje que necesitemos interpretar.

